símbolo inequívoco del cambio climático? ¡NOS ESTAMOS DANDO CUENTA TARDE!
Según explica Carlos Duarte, investigador del CSIC, el Ártico llegó a su mínima extensión de hielo el año pasado y aunque este año se ha recuperado, la diferencia es que la capa helada es más fina de lo habitual y no soporta la tonelada de peso que puede llegar a pesar un oso.
Así, frente a las llanuras heladas en las que solían cazar focas para recuperar el peso perdido tras siete meses de hibernación en Groenlandia, los osos amanecen ahora en una superficie en deshielo, donde las focas ya no crían, con lo que tienen que nadar kilómetros y kilómetros en busca de alimento para muchos acabar ahogándose.
Cada cual que saque sus propias conclusiones ya que en un tema como este, donde la subjetividad está a la orden del día y cada uno aprovecha cualquier suceso para barrer hacia su propio terreno, sólo podemos mostrar opiniones meramente personales.
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